Falta de compromiso, falta de ética

Fecha: 14 noviembre, 2018 por: dariomartinez

No hace mucho se aprobó una propuesta en el Congreso de los Diputados que por excepcional fue noticia. Contó con el poco frecuente apoyo de los cuatro grandes partidos representados en la Cámara Baja. ¿Qué contendido pudo atraer las simpatías de grupos tan abiertamente enfrentados e ideológicamente dispares? Dicho acuerdo no era otro que el colocar la primera piedra para que la Filosofía volviera a ocupar su espacio en el ámbito educativo no universitario. Se reconocía el error cometido en la LOMCE y se proponía una estructura de tres años. El objetivo era dar una mínima continuidad y una necesaria obligatoriedad en lo que se consideran saberes de nuestra tradición occidental relacionados con la verdad, la realidad, el conocimiento, el bien, la justicia, etc. Dicha estructura debería iniciarse con una materia tan comúnmente utilizada en nuestros espontáneos discursos y a la vez tan desconocida como es la Ética. Pues bien, el hacer de la labor propia de un gobierno se mide, entre otras cosas, por su grado de compromiso con lo prometido. En la propuesta educativa presentada para la elaboración de una nueva ley educativa no se recoge nada que tenga que ver con una materia seria, en cuanto a sus contenidos y a su tiempo, relacionada con la Ética en 4º de la ESO. Los ideólogos del socialismo español por el momento guardan silencio ¿Por qué sus voceros se desentienden del asunto? ¿Por qué se toman estas medidas y no hay ni un atisbo de rubor? ¿Por qué no se hace lo que se dice y se aprueba en el congreso? ¿Por qué se dice lo que no se hace en el ejercicio del poder? Podríamos decir que es un simple caso de mentira política, tan familiar que resulta por habitual parco en interés. Pero el problema alberga más calado. Nuestros gobernantes se encuentran situados en una posición de saber tan elevado que impide que el resto de los ciudadanos podamos siquiera acceder a él. Su saber es sectario, exclusivo, y es además un saber gnóstico que sólo pueden los privilegiados conocer, especialmente vía fe, que no razón. Por lo tanto están en condiciones de incumplir cuando les plazca, y están en condiciones de no tener que rendir cuentas porque el que ha de escuchar simplemente no sabe.

Así pues, no se introduce la Ética porque su conocimiento es natural, espontáneo, especialmente si uno se adhiere a una posición socialdemócrata errática como es la del actual partido en el poder. Es obvio que en el campo de la educación seguimos dirigidos por iluminados. La sombra de Wert es alargada.

 

 

 

 

 

 

 

 

El nuevo lugar de la Filosofía

Fecha: 27 octubre, 2018 por: dariomartinez

Es una noticia esperada, también peleada junto a muchos otros compañeros y ciudadanos inquietos por intentar saber. La Filosofía parece que puede recuperar su espacio en el ámbito de la educación no universitaria, quizá también su merecido tiempo. Es positivo porque se pretende establecer un currículum común en toda España, porque se desliga la Ética de la Religión, porque le confiere continuidad y porque deseamos que su carga horaria no sea tan ínfima que la convierta en una “maría”. El reciente acuerdo llega por ser una materia abierta que bien tratada necesariamente queda desvinculada de cualquier tipo de ideología, o lo que es lo mismo: de los privilegios de unos pocos en detrimento de los derechos de los más.

Pero, ¿por qué se llegó a este punto con el que fuera ministro de Educación Sr. Wert? Se partía de una visión muy clara de lo que es la filosofía, en forma de axioma indemostrado pero de gran fuerza práctica. Para muchos, la filosofía no era más que una forma de vida, cada vida es única y de forma espontánea, y más en el seno de un sistema político democrático, todos sabemos responder a las preguntas últimas que más directamente nos atañen, sabemos cuáles son los valores o virtudes que nos han de guiar hacia el bien. Por tanto, todos estamos capacitados para dar respuesta definitiva a los grandes interrogantes del pensar occidental: ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer?, ¿qué me cabe esperar?, ¿qué es el hombre? (Kant). Por supuesto esta habilidad innata y autónoma dada su naturaleza es ajena al error, a las majaderías, a las mentiras, a los instintos más bajos. Todos estos problemas estarían perfectamente dilucidados por cada uno de nosotros, sería la definitiva encarnación del conócete a ti mismo socrático. Así las cosas, pensaban nuestros más brillantes responsables políticos, para qué intentar explicar lo que otros pensadores argumentaron sobre la política, la ética, la verdad, la realidad como totalidad si todos somos, por el mero hecho de ser pensantes, filósofos de altura que hemos dejado atrás el mundo de la caverna, de la imaginación, de la mera opinión (Platón). En definitiva, ¡fuera el adoctrinamiento!, ¡fuera la reflexión de raíz griega!, ¡fuera la Filosofía de la enseñanza! Es curioso, pero procediendo así y con el que fuera ministro de Educación Sr. Wert, hubo más filósofos que nunca, el problema entonces no era que no se pensara sino que todos por el mero hecho de ser ciudadanos de este país automáticamente pensaban bien. Pero el resultado desgraciadamente fue que el mundo de la apariencia reinó, la llamada posverdad triunfó, el barullo en forma de ruido nos dominó. Sin referentes que pongan en marcha procesos reflexivos sistemáticos orientados a la verdad y encargados de deshacer mentiras, el salto a la barbarie está más próximo.

Si para algo valió el intento de fagocitar la Filosofía, de intentar resolver nuestros problemas más perentorios acudiendo al saber rigurosamente científico o al estrictamente innato fue para darnos cuenta de que el camino en la construcción de la verdad que nos queda es largo, que muchos de los problemas ante los que nos enfrentamos no son sencillos, que la razón cuenta en su mismo hacer con sus propios límites, pero que sin ella el mundo puede llegar a ser un erial vacío de normas, de sentido, en el que la ley del más fuerte acaudille nuestro destino, dejando de lado nuestra condición de individuos que queremos ser libres y a la vez iguales en el marco de una sociedad política que aspire a ser justa.

Una apuesta por la Filosofía

Fecha: 22 octubre, 2018 por: dariomartinez

Sincera y modestamente alegre. Nuevas noticias relacionadas con la Filosofía como saber académico orientado a la verdad y cuya tarea es la ingrata necesidad de deshacer mentiras  en un contexto de banalización y fundamentalismo afín al que podemos etiquetar como capitalismo emocional a mayor gloria del ahora atomizado e hipócrita individuo satisfecho.

Se confirma y lo recojo a través del siguiente enlace, disponible: http://redfilosofia.es/blog/2018/10/21/comunicado-de-la-red-espanola-de-filosofia/.

Se recoge el texto, íntegro. esperemos que se materialice pronto.

La Red Española de Filosofía desea mostrar su enorme satisfacción por el consenso logrado por las principales fuerzas políticas, en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados del pasado 17 de octubre, sobre la necesidad de un ciclo formativo de Filosofía de tres cursos que conlleva que la Historia de la Filosofía vuelva a ser obligatoria en 2º de Bachillerato para todas las modalidades. Asimismo, nos congratulamos de la respuesta positiva del Ministerio de Educación y Formación Profesional, en un comunicado posterior, a la propuesta de los representantes de la voluntad popular. El acuerdo logrado debe ser continuado para avanzar hacia un pacto por la Educación en España que construya la estabilidad institucional que necesita tanto el alumnado, junto a sus familias, como el profesorado, con la decisiva finalidad de garantizar un futuro alentador a las nuevas generaciones en nuestro país.

La unanimidad política a favor de la vuelta de la Filosofía se ha visto reflejada en la gran repercusión de ambas noticias, el acuerdo parlamentario y el comunicado de Dña. Isabel Celaá, ministra de Educación y Formación Profesional, en los medios de comunicación del país y en las redes sociales. El aplauso entusiasta de la opinión pública ha sido indudable y una gran ola de alegría cívica ha recorrido el país al conocer las novedades. Agradecemos todos los mensajes de enhorabuena recibidos.

La Red Española de Filosofía, sin embargo, estima necesaria la presencia de una asignatura troncal de Ética en 4º de la ESO, puesto que la enseñanza obligatoria debe incluir, como contenidos filosóficos esenciales de la educación, la reflexión crítica sobre los siguientes temas: -la integridad moral personal, -las directrices de una ética pública, – los principios de libertad, igualdad y solidaridad, -el pluralismo y la inclusión, – el valor de racionalidad de los procedimientos deliberativos y, finalmente, – los marcos normativos de la democracia, esto es, los derechos humanos y  las responsabilidades de la ciudadanía. Estos asuntos son fundamento imprescindible tanto de la educación moral como de la democracia, y necesitan una dotación horaria suficiente en el plan de estudios de secundaria. Minimizarlos, banalizarlos o eliminarlos, trae consigo el peligro indudable de un desfondamiento cívico.

Queremos mostrar la entera disponibilidad de la Red Española de Filosofía (que agrupa a cincuenta y seis asociaciones de Filosofía, al Instituto de Filosofía del CSIC y a los Decanatos y Departamentos de las universidades españolas), a colaborar con el Ministerio, y demás instituciones que así lo requieran, para la implantación de las medidas acordadas, y a cooperar en la construcción de un gran pacto por el futuro de la Educación en España.

Madrid, 20 de octubre de 2018

Propuestas para una reforma educativa

Fecha: 16 junio, 2018 por: dariomartinez

Son puntos de vista interesados, parten de mi experiencia como profesor de Secundaria y de algunas de las reflexiones de ella derivada. No pretendo ir contra nadie. Aspiro modestamente a proponer soluciones a alguno de los males de nuestro sistema educativo. Reconozco de antemano que no sé pero que pretendo saber.

Las propuestas como medidas que deberían introducirse en una posible reforma educativa y que me parecen de urgente aplicación, porque su dilación agrava que el sistema educativo no sea como debe ser y se vaya corrompiendo podrían ser:

1.- Tanto las familias como los profesores hemos de participar como equipo frente a la actitud pasiva, desafectiva, de los alumnos. Es importante que desde el gobierno se incida en la importancia del rol que han de desempeñar las familias. A nivel práctico sería deseable que las desavenencias de los padres con los profesores no fuesen abiertamente manifestadas delante de sus hijos. Obligar, coaccionar, con el propósito de reconducir la trayectoria equivocada de nuestros hijos en el ámbito educativo es virtud. No vendría mal una campaña similar a la de la DGT para ponerle freno al descrédito generalizado de los profesores.

2.- Las etapas educativas más conflictivas en el proceso de Enseñanza Secundaria son las de 2.º y 3.º de la ESO. Medidas interesantes podrían ser: dos profesores de la misma especialidad o afines a un tiempo en el aula, reducir la ratio profesor-alumno en las materias troncales; subrayar que un número elevado de alumnos en el aula no aumenta la interculturalidad (Wert dixit), el hacinamiento por el contrario aumenta la disrupción.

3.- Transmitir un mensaje claro, en forma de ley, de que algunos de los valores, virtudes, de todo sistema educativo, dada nuestra tradición griega, sean: la sabiduría, la fortaleza entendida como una apuesta por ser mejores y por hacer mejores a nuestros compañeros, la moderación como mecanismo que permita evitar excesos, la prudencia que permita saber cuáles son nuestras capacidades, nuestras metas, atisbar con qué y con quién contamos y prever quién o cuáles son los obstáculos ante los que nos enfrentamos, fomentar la justicia como un valor que ha de promover en la medida de nuestras posibilidades el interés común. Así, el alumno ha de saber que los contravalores serían: la ignorancia, el vicio, el egoísmo, la no empatía, la intolerancia gratuita, la imprudencia o la injusticia.

4.- Reforzar legalmente la autoridad del profesor en el aula.

5.- Promover la presencia de un saber transversal para: deshacer mentiras, eludir la barbarie dogmática impermeable a la crítica y al reconocimiento del error, y para eludir un nihilismo galopante que nos asoma al abismo del: “yo hago lo que me da la gana”. Nuestra tradición griega nos puede dar ventaja, sin ella: la desolación, un erial, un futuro roto, un presente a satisfacer a golpe de compra compulsiva del que puede, o una angustia en forma de soledad no reconocida.

6.- Atender de forma más personalizada a los alumnos cuyas capacidades sean superiores o inferiores a la media.

7. Un buen proceso selectivo que cree un amplio equipo de profesionales para hacer que nuestros alumnos y a la vez ciudadanos de nuestro Estado soberano en marcha sean mejores, sepan más, se eduquen en un proyecto civilizador con el fin de que nuestra sociedad sobreviva y viva mejor, frente a otros proyectos ajenos y que compiten con nosotros con la intención de mejorar haciéndonos más débiles.

Corolario: una preparación pública vía conocimiento riguroso para hacer mejores ciudadanos. Idea no original, viene de la tradición griega.

De nuestro sistema educativo

Fecha: 31 enero, 2018 por: dariomartinez

El equilibrio necesario para que un sistema educativo resulte eficaz pasa porque la autoridad del profesorado sea reconocida más allá de la mera garantía jurídica o del derecho, pasa por un reconocimiento político y social en donde el papel del profesor sea responsablemente asumido por los protagonistas del proceso educativo, desde las familias a los más altos cargos políticos pasando evidentemente por los alumnos. Dicha autoridad debe navegar entre el ordeno y mando y el mero consejo, debe procurar obligar voluntariamente al alumno en su necesidad de esforzarse para saber, orientarlo para que procure, como ciudadano de pleno derecho que responsablemente puede ejercer su voto, salir de la caverna de la mera opinión espontáneamente fundada y cuyo recorrido no va más allá del mero tópico manido y trillado, es decir: poco original y de escaso recorrido. En definitiva, que todos los miembros de la comunidad educativa sean conscientes de que su persona moral es ajena a la igualdad; el profesor no es igual que el alumno, los padres no son iguales a los hijos. ¿Si todos fuésemos moralmente iguales, si todos tenemos nuestras opiniones, si todos ponemos en forma de discurso el mismo grado de verdad y argumentación entonces para qué educar y procurar que nuestros alumnos aspiren, según la tradición griega y occidental, a un saber comprometido con la verdad?

Por tanto, dicho plan educativo pasa por dejar claro cuál es el rol de cada uno de los protagonistas del proceso educativo, si esto funciona dirigiremos nuestra actuación educativa hacia el bien, hacia lo mejor, en cambio si cada uno va por su cuenta, en esta sociedad de individualidades escasamente comprometidas con cualquier proyecto social de convivencia, entonces vamos apañados.

Diecisiete modelos autonómicos más el de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla bajo la aureola metafísica de una armonía buenista sin justificar e ineficaz parece que no están dando los resultados apetecidos. Competir entre nosotros, ponerle trabas al vecino, no es más que errar la dirección de nuestro sistema educativo, y no ser conscientes de ello es la clave que nos puede permitir entender por qué no se produce de una vez por todas el tan ansiado Pacto por la Educación.