Sobre la paz, ¿qué paz?

Fecha: 4 mayo, 2018 por: dariomartinez

He podido leer en el día de hoy y en su periódico la siguiente noticia: El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha afirmado, tras darse a conocer el comunicado de ETA en el que anuncia su disolución, que “aquí estamos, a favor de Euskal Herria, a favor de la libertad, a favor de la paz” Este mensaje, redactado en euskera, se recoge en su cuenta oficial de twitter.

Verdaderamente si lo escuchamos engolfados en cualquier forma desconocida de ignorancia puede resultar atractivo. Puede incluso entenderse como un acto de compromiso serio, capaz de atraer el interés y los favores de quienes sin ser de aquí se adentran en este mar de sirenas. Pero seamos cautos, acompañemos nuestro combate crítico y dialéctico de la sabia virtud de la prudencia. Preguntémonos al modo socrático qué es lo que quiere decir realmente Otegi cuando habla de ideas tan elevadas como las de libertad y de paz. ¿Qué entiende por paz? ¿Cómo se alcanza la paz? El líder abertzale lo tiene claro pero es necesario explicar con rigor lo que nos quiere decir, entenderlo quizá nos ayude a saber tomar partido en tanto que ciudadanos comprometidos con el interés general del país al que pertenecemos.

El razonamiento que se nos ofrece obedece a un encadenamiento lógico impecable. Es un procedimiento deductivo, en forma de cascada que va de unas premisas asumidas como indudables y que han de conducir, al margen de cualquier sindéresis que se precie, de cualquier sabia distinción entre lo que está bien o lo que está mal, a la conclusión deseada: la paz. Ni el mismo Aristóteles podría ponerlo en cuestión si no fuese por la ambigüedad semántica que se esconde tras la idea mito, en este caso dominadora y confusa, de paz.

La paz que se nos ofrece parte de un postulado que no es posible cuestionar ni demostrar: España no existe, luego su “aquí” es algo diferente, es algo étnicamente puro, diferenciador, original, auténtico, prístino y que como colectividad no es otra cosa que una ficción llamada Euskal Herria homogeneizada en torno a un patrimonio lingüístico común (las llamadas siete provincias vascas que a no ser en su imaginario colectivo jamás existieron como entidad política, y menos como entidad nacional con soberanía en el conjunto de los ciudadanos vascos). Con la lengua como herramienta de diferenciación resulta más fácil crear estructuras de estado independientes, con la lengua el ideal se materializa en lo cotidiano, el ideal se hace carne.

Al amparo de su coartada ideológica y con la mirada puesta en un futuro que él y otros elegidos como él logran vislumbrar, los nuevos ciudadanos, una vez recuperado un patrimonio oculto bajo el poder distorsionador, devaluador,  del estado opresor español, serán por fin libres, no habrá obstáculos que puedan impedir su realización, su proyecto emancipador triunfante podrá iniciar un proceso de afianzamiento de un presente esta vez presidido por la paz. Y ahora la paz será la paz auténtica, una paz emanada de una realidad política republicana y socialista una vez se haya superado la fase presidida por el antagonismo de clases justificado por el sistema de producción capitalista y se haya abolido la propiedad privada. Será una paz democrática y quizá en el límite no representativa, sino directa y ejecutada a través de comités o soviets versión posmoderna, una paz que permitirá que sus ciudadanos se entiendan y puedan llegar a consensos que materialicen en forma de buen argumento el llamado interés común que ha de presidir toda forma recta de gobierno, claro está siempre y cuando se expresen en euskera o en inglés.

En definitiva, en Europa y fuera de España su paz, en España y fuera de Europa su beligerancia, o lo que es lo mismo: en la implosión de España su paz y nuestro no ser político actual. En esta división no se suma, simplemente todos perdemos cotas de soberanía (ellos y nosotros), además de debilitarnos como país frente a terceros estados-nación internamente unidos en el seno de esta lucha sin cuartel por la supervivencia y la estabilidad que es la Unión Europea.

 

 

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