Parto y libertad

Fecha: 28 abril, 2019 por: dariomartinez

En nuestras manos está la razón

Noticia local que trasciende a lo nacional. Una mujer es obligada a parir en el hospital por riesgo médicamente evaluado para la vida de su hija. La obligación llega de la fuerza puesta en acción de un poder legítimamente constituido como es el judicial. Se emplea la violencia pero esta es por lo pronto racional.

Con el visto bueno médico  dicho ejercicio de poder es propio de una autoridad del Estado que en este caso ayuda a crecer, a ser mejor en tanto que salvaguarda con más garantías la vida, es decir, ayuda a eliminar riesgos innecesarios para la salud de una vida que está por llegar y necesita de la máxima protección. No está de más recordar que para ratificar lo hasta aquí expuesto el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Insistimos, a la seguridad de su persona.

De otro lado están las reivindicaciones de la madre y el colectivo al que pertenece. Básicamente se centran en la idea de libertad. Se resumen en una autonomía asociada a una idea de libertad entendida como actuación libre de obstáculos que puedan impedir la materialización de sus deseos. Es lo que en filosofía se llama libertad de que traducido quiere decir en este caso: “mi decisión, mi parto, mi cuerpo, mi bebé” Reconocemos que es prioritaria su defensa pero lo que hemos de señalar es que la libertad es más amplia, se ha de conjugar con la libertad para o capacidad que cada uno de nosotros tiene para poder racionalmente ser mejores personas sorteando barreas,  superándolas, en el marco de una sociedad en marcha, en un ámbito legal por todos asumido, y teniendo en cuenta que vivimos con otras personas. Querer hacer lo que uno quiere al margen de la ley ha de implicar la necesaria asunción de mi responsabilidad, eludirlo es arrepentirse, es desligar lo que fuimos de lo que somos y esto no es virtud.

Es evidente que del lado de la libertad está inseparablemente unida la ética. Destacamos como virtud ética ligada a la lucha por la libertad la generosidad o perseveración en el ser otro humano, en este caso la niña por nacer. Perseverar en la vida de otro tiene como límite la propia vida (el riesgo en la gestación de la vida de la madre puede legalmente justificar un aborto).

En definitiva, la libertad se enriquece con la generosidad, poner en riesgo innecesario la vida de una niña que está por llegar en aras a una autonomía mal entendida, por mutilada, es un error. Al igual que es un error no reconocer el error. Por cierto, y para finalizar,  uno no puede ser dueño de su cuerpo porque para ser dueño de algo ese algo ha de ser ajeno a mí y hemos de dejar claro que yo y mi cuerpo somos uno, no hay vida sin cuerpo, yo soy mi cuerpo. Es evidente que seguimos presos del idealismo cartesiano que entiende al yo como diferente del cuerpo.


https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/34265/parto-libertad.html

De las ciencias demoscópicas

Fecha: 26 abril, 2019 por: dariomartinez

Están protagonizando la actual convocatoria electoral. Desde el CIS o Centro de Investigaciones Sociológicas hasta las empresas privadas al servicio de los medios de comunicación de mayor peso en nuestro país intentan acertar, prever, el resultado de las próximas elecciones generales del ya próximo 28 de abril.

Todos las entienden como ciencias. En esto el consenso es explícito. Otra cosa es el caso que se les haga. Cada uno tiene su propio punto de vista, de ahí el desacuerdo sobre su racionalidad, su fuerza en forma de influencia y su capacidad predictiva. El asunto es que no se intenta dar una respuesta filosófica, rigurosa, de segundo grado sobre el estatuto gnoseológico de dichas ciencias sociales, es decir su compromiso con la verdad y su potencial de ampliación de nuestro conocimiento. Desde este prisma reflexivo es evidente que cuando hablamos de su contenido empírico en sentido riguroso lo que estamos introduciendo no es otra cosa que un futurible, una posibilidad ajena a la racionalidad propia de la necesidad en forma de ley natural de ciencias como la física o la química, en ellas el grado de verdad alcanzado, vía hacer de los equipos de investigación, logra neutralizar sus voluntades, con otras palabras: las verdades de las ciencias naturales se constituyen en universales trascendiendo cualquier ámbito social y cultural particular. En cambio las regularidades de fondo del comportamiento humano asociado a una sociedad heterogénea y plural como la nuestra no responden a un patrón fijo que permita vincular el efecto, es decir el resultado electoral, con la causa o la intención de voto de cada uno de los ciudadanos españoles.

En el caso de las ciencias demoscópicas nos encontramos con una situación cuando menos problemática, principalmente por un motivo que no pueden ser soslayado, y es que tanto el investigador como el encuestado son sujetos operatorios con una voluntad que de ningún modo puede quedar neutralizada en aras a una objetividad exenta de valoraciones de calado ideológico, sentimental, económico o estético, y no puede porque su presencia puede ser rastreada en el contenido mismo de las preguntas como en el contenido aún más difuso de las respuestas, entre otras razones porque es difícil someter a una metodología precisa la posibilidad del entrevistado de mentir. Por tanto las valoraciones que hagamos sobre las ciencias demoscópicas han de ser necesariamente, prudentemente si queremos, más precisas y así hemos de entenderlas como más problemáticas, y esto porque los sujetos intervinientes son sujetos libres, con voluntad, los cuales pueden poner en marcha operaciones impredecibles que den lugar a resultados inciertos, más cuando su número es amplio y el resultado del conjunto pueda ser entendido, a toro pasado e incluso por sus participantes, como inesperado.

En fin, ciencias sí, pero también con una potente carga de incertidumbre. Esto las convierte en menos rigurosas, en más expuestas al error, a pesar de su metodología y de su irrenunciable proceso de matematización. Por cierto, menos mal que este fenómeno se produce en la esencia misma de estas ciencias porque de lo contario deberíamos decir que la sociedad sometida a las encuestas y con resultados predictivos precisos lo que nos están diciendo es que los individuos encuestados no mienten, y no lo hacen porque no pueden. Hablaríamos entonces de una sociedad homogénea y convergente, de una dictadura constituida por individuos sometidos a un régimen que se tiene por impecable.

Del proyecto de una España federal

Fecha: 17 abril, 2019 por: dariomartinez

PSOE federal, luego España federal

No sólo es noticia, constituye parte esencial del programa político con el que se presentan los socialistas de Pedro Sánchez a las elecciones del 28 de abril. El asunto no es baladí. Recuerdo que en los años 30 del siglo pasado y previo inicio de la trágica Guerra Civil española, el ilustre diputado y filósofo Ortega y Gasset destacaba que uno de los grandes problemas de nuestro país, junto a la necesaria y eficaz reforma agraria, era el relacionado con la estructura de nuestro Estado. En el federalismo intuía un problema grave de fondo: su fuerza centrífuga y fragmentaria localizada especialmente en las periferias de nuestro territorio, destacaba en concreto el caso de Cataluña en donde la presencia del Estado como garante del bienestar de sus ciudadanos y su seguridad era prácticamente nula. Preveía que nos arrastraría a un enfrentamiento violento. No saber sobrellevar el problema de los nacionalismos era un riesgo que prudentemente todo buen gobernante debía evitar. Todos lo oyeron, pocos lo escucharon.
Junto al federalismo coexistía un nacionalismo de fondo que las izquierdas del momento, especialmente divididas, no sabían afrontar, y no sabían porque no habían incorporado en un sentido preciso la necesaria cohesión de España como mecanismo que permitiese garantizar los desequilibrios de clase y territoriales de la época. Así las luchas internas, los rencores, eran un violento hábito que se presentaba como fenómeno asumido por las masas enfrentadas. O nosotros o ellos, el ejercicio del poder se transformaba en un ejercicio de revancha frente al rival.
Volviendo a nuestro presente en marcha. Toda constitución federal de un Estado tal y como propone el partido de Pedro Sánchez no puede obviar que ha de darse como resultado de un proceso de cesión de autonomía, de cotas de poder de los diferentes territorios de España a favor de un proyecto político común que deje en un segundo plano las diferencias nacionales de raíz étnica, entendidas estas como identidades y como principios motores de un programa desvertebrador de nuestra actual nación política. Este fue el caso de estados federales como EE.UU., Alemania o Rusia en donde las soberanías étnicas y particulares cedieron en favor de una soberanía nacional más integradora y potente frente a terceros.
De no entenderlo así se corre el riesgo de que creemos un Estado con futuro incierto cuando no fallido. Crear una Unión Monárquica de Repúblicas Capitalistas es un sinsentido, el problema es que dicha idea confusa parida innecesariamente y sin un Sócrates por todos reconocido que la socave con buenos argumentos puede resultar nefasta para nuestro futuro, y lo digo porque puede dar lugar a un proceso imparable de implosión. Ejemplos históricos ya los hemos tenido.
Finalmente, son muchos los que, sin militar en ningún partido y siendo críticos con la deriva posmoderna y nacionalista de las izquierdas de hoy, alertan del error que supone el que no haya un partido de izquierdas que apueste por una nación política (no étnica) como España que oriente su rumbo a satisfacer las necesidades del conjunto de sus ciudadanos y al fomento de sus libertades en forma de capacidades individuales, todo ello sabiendo problemáticamente conjugar la justicia social con la justicia política. Así con espíritu deportivo estaremos en condiciones de poder competir de tú a tú, sin debilitarse internamente, con nuestros más prósperos vecinos europeos. En este sentido la incomparecencia de la izquierda deja un espacio vacío que tal vez se diluya y sea ocupado con el voto a alguna de las derechas, con el voto en blanco o con la abstención. Quizá muchos de estos potenciales electores son los detectados e identificados en las encuestas demoscópicas como indecisos.

https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/34181/proyecto-espana-federal.html

Un actor magistral: Jack Lemmon

Fecha: 8 abril, 2019 por: dariomartinez

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Sigo sin cansarme. Para él parece que siempre uno tiene tiempo. !Ya la has visto! Al final ves las mismas películas. Pon otra cosa. Son frases a las que ya me he acostumbrado, las he de sobrellevar. No me preocupa, asumo el compromiso que con sus películas tengo. Es bien cierto que intento visionarlas sólo, en silencio, con la predisposición a una sonrisa, a una risa espontánea, sin falsedades, sin nadie al que tenga que agradar, o a la espera también de un momento angustioso, triste por demoledor de una realidad que conduce a quien en ella se sumerge al máximo grado de degradación o de miseria.

No pretendo mostrarme como un cinéfilo, un erudito que enumere doxográficamente su filmografía, el año de su realización, anécdotas infinitas… No. No es mi caso, tampoco mi capacidad. Sólo soy un espectador esporádico, amante del cine sin llegar a la sabiduría del experto. Un  amante que presenta muchas deficiencias, que le queda mucho por ver y conocer. Pero con todo como simple espectador aspiro modestamente a saber reconocer el trabajo como actor de alguien que no sólo supo hacer comedia de forma magistral, sino que supo hacer papeles trágicos de equivalente altura. Un actor que supo entregarse a sus personajes, ejecutando a su persona original en beneficio de sus interpretaciones. Personajes tan cercanos, tan auténticos que su nuevo ser original nos penetraba hasta el tuétano precisamente por ser perfectamente fingido. Sabía hacer con un buen guión y una buena dirección papeles inolvidables.

A estos actores polivalentes un mínimo reconocimiento. Un  agradecimiento más allá de cualquier efeméride, al margen de los dictados de otros, de poderosos que fijen nuestra forma de intentar entender la realidad, de los que se dicen creadores de opinión.

A un grande, a un genio de la interpretación más exigente, a Jack Lemmon. Un actor ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, ni elegante, ni atractivo, ni carismático, pero un fuera de serie, un maestro con todas las letras; en él toda una escuela de cómo ser  interpretando un buen personaje.

Platón tampoco está muerto

Fecha: 3 abril, 2019 por: dariomartinez

Pese a los insensatos intentos por olvidarlo desde las filas de la caverna en forma de barbarie el genial ateniense y fundador de La Academia sigue vivo, sigue entre nosotros. Nuestra civilización se lo debe, no por voluntad propia sino por estar entre nosotros su manera de entender la realidad. Esta era modesta, limitada, pero aspiraba a saber hasta el límite bajo la guía de una razón dirigida a la geometrización de ideas. Así se accedía con esfuerzo, con asunción de fatigas a las ideas y una vez allí, a través de una arte puro y dialéctico arribar al bien o idea suprema, idea ajena a la mera conceptualizacón, a la categorización científica. Las ideas no son los materiales propios de las ciencias, no son elementos de su saber por demostración, son algo más, por de pronto más complejas. También son plurales y dinámicas, pero sobre todo: permiten dar cuenta de las causas de lo aparente, nos autorizan y privilegian para poder explicar con argumentos lo simple, lo falso, lo confuso, lo vago pero fácilmente asumido y aceptado en el fango de la cómoda y atractiva caverna.

Es por este motivo que nuestra civilización, con sus luces y sus sombras, es heredera de este saber excepcional y sistemático sobre los saberes apegados a la realidad y en marcha. Sin este saber tan especial lo que nos queda es un erial, un vacío en forma de nihilismo militante. Siendo el recorrido fácil, al no aspirar a que al menos unos pocos puedan acceder al conocimiento riguroso de las ideas, se trunca la posibilidad de alcanzar una sociedad política mejor. Se gana en placer, se gana en inmediatez, pero se pierde una oportunidad de oro para intentar hacer ciudadanos mejores, no sólo satisfechos. Las ideas sin el intento vía educación de los ciudadanos por conocerlas se debilitan hasta la muerte, convirtiéndose este momento de sombras en la excusa perfecta para el dominio de los pocos sobre los muchos.

Sin filósofos de la talla de Platón o de Bueno la reflexión se alejará de la vida, del verdadero saber, y se dirigirá a la deriva de la complacencia. No nos arruguemos y dejemos de lado un saber tan potente, tan real para poder explicar críticamente el mundo que nos toca vivir. No los orillemos al olvido no intentando con cautela y serenidad ofrecer una alternativa reflexiva que permita mejorar lo que ellos nos dicen. ¡Cuidado con hacerlo!, en la confusión lo fácil puede ser asimilado como imperecedero y esta vez la fuerza de los dogmas que creíamos al menos debilitados podrá asomar.

Un intento por extirpar de la vida pública y académica la filosofía crítica lo perpetró en su momento el que fuera ministro de Educación Sr. Wert, hoy son otros los que desde el anonimato pretende hacer lo mismo. Ya nos advertía Platón del peligro de la vuelta desde el verdadero saber a las sombras de la caverna cuando nos decía: “¿acaso no daría motivos de burla y se diría de él que, al subir, había echado a perder los ojos y que no merecía la pena intentar ir arriba?, y al que se pusiese a soltarlos y subirlos ¿no irían a asesinarle si de alguna manera pudiesen echarle mano y matarlo?» En ambos casos se continúa intentando su asesinato intelectual incluso cuando ya no están entre nosotros. Mal síntoma.


https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/34042/platon-tampoco-esta-muerto.html